Tendrá lugar en Málaga la siguiente conferencia del profesor Andrés Quero, de la Universidad de Regensburg, sobre la evolución de la concepción de la realidad en Schelling
URL: https://riuma.uma.es/xmlui/handle/10630/29826
Resumen:
Entendido de manera general, el Idealismo pregona la posición dominante del sujeto
cognoscente respecto de la realidad dada: que la realidad meramente dada, en tanto que
tal, no-es. Para ser, lo dado debe adecuarse, debe satisfacer las exigencias, universales y
necesarias, del sujeto trascendental. En efecto, la prevalencia de la realidad meramente
dada en tanto que tal no significa para Fichte, en última instancia, otra cosa que un
signo de la impotencia moral del sujeto (supuestamente) cognoscente. Si el sujeto no es,
esto es: si no se pone a sí mismo siendo, entonces la mera realidad dada prevalece,
escondiendo de este modo aquello que (verdaderamente) es.
La historiografía tradicional ha venido entendiendo el pensamiento de Schelling
como un desarrollo particular dentro del ámbito idealista iniciado por Kant y
radicalizado por Fichte. A ello ha contribuido sin duda alguna el propio Schelling, que
se refiere a menudo a Kant en sus primeros escritos en el Tübinger Stift y formula sus
primeras tesis filosóficas con ayuda de la terminología que Fichte venía introduciendo
en el debate filosófico. Se nos suele hablar, pues, de una primera fase transcendental de
la filosofía de Schelling, desarrollada bajo la influencia de Fichte, que sería
interrumpida a partir de 1801 por la Filosofía de la Identidad, en la que el pensamiento
más propio de Schelling aparecería liberado de la influencia fichteana previa.
Sin embargo, ya el mismo título de una de las obras más representativas de la
fase transcendental de Schelling pone en duda la interpretación historiográfica
tradicional: Sobre el Yo como principio de la filosofía, o lo Absoluto en el saber
humano. La primera parte del título se refiere claramente a la Doctrina de la Ciencia de
Fichte... para reinterpretarla, eso sí, en la segunda parte del mismo. El Yo no es otra
cosa, nos dice Schelling, que el acontecer de lo Absoluto en el saber humano. Desde un
principio, pues, Schelling está eliminando al sujeto para dejar ser a lo que
(verdaderamente) es. El sujeto no es, pues, siendo, sino dejando de ser. Y tal actividad
misma – actividad? – supone el acontecer de lo que (verdaderamente) es. Se trata de
dejar de ser, de alcanzar, pues, la existencia extática, la existencia fuera-de-sí, para
dejar ser a aquello que (verdaderamente) es: dejar de ser para dejar ser. Estrictamente
hablando, habría que eliminar incluso la preposición “para” en el título que acabamos de
proponer, pues introduciría como tal una intencionalidad subjetiva contraria a la idea
que se busca expresar. Propondríamos, pues: “Dejar (de) ser”.
Tal comprensión del ser se haya presente a lo largo de todo el desarrollo de la
filosofía de Schelling, desde sus primeros escritos en el Tübingen Stift hasta sus obras
más tardías del período de Múnich e incluso Berlín. Es esta la tesis fundamental que
trataré de mostrar mediante el análisis de textos escogidos de diferentes obras de
Schelling. A la vez, trataré de mostrar en qué medida los fundamentos de la filosofía de
Schelling reproducen posiciones que encontramos en los escritos del Maestro Eckhart.